Para que tu negocio crezca primero hay que hacer algo

Hay personas que empiezan su negocio y al poco tiempo renuncian sin haber hecho nada. Se dan por vencidas sin haber compartido la oportunidad de negocio más de dos veces, sin haber ofrecido sus productos de manera consistente, ni haber ayudado a un nuevo asociado a dar los primeros pasos en el negocio. Sin duda, empezar es fácil, pero lo importante es continuar, persistir hasta lograr los objetivos propuestos. El negocio no empieza cuando firmas el contrato y entras. Empieza cuando haces algo; cuando fijas metas claras, sales tras ellas y no paras hasta alcanzarlas. 

Tristemente, muchos emprendedores que quieren crecer sus redes de Network Marketing sabotean su propio éxito posponiendo aquellas actividades vitales para el crecimiento de su negocio: prospectar, compartir la oportunidad de negocio, auspiciar nuevos asociados y vender sus productos. 

¿Por qué esta tendencia a posponer? Es sencillo: muchas de estas actividades son nuevas para el distribuidor que recién empieza. Lo sacan de su zona de comodidad, lo retan y a veces lo confrontan con sus mayores debilidades. Así que lo más cómodo es posponerlas, ignorarlas o evitarlas por completo, aun sabiendo que en ellas se centra el éxito de su negocio. ¿Cómo? Buscando convencerse de que lo más prudente en un comienzo es limitarse a observar y más adelante podrán resolver mejor eso que los reta o los incomoda. De esa manera, aplazan reuniones con nuevos prospectos para evitar la posibilidad de ser rechazados, no hablan de sus productos por miedo a las críticas de sus amigos, o sistemáticamente posponen compartir su oportunidad de negocio para no confrontar su temor de hablar en público.

Albert Einstein decía: “Para que cualquier cosa suceda, primero hay que hacer algo”. Y es así. Tú negocio no crecerá a menos que actúes. Ninguna habilidad mejorará, ningún problema se solucionará, ninguna realidad cambiará ni ninguna red crecerá sin que actúes de manera rápida, decidida y constante. La palabra clave para el éxito en los negocios es acción.

Deja de engañarte diciéndote que hoy no es el mejor día para empezar a compartir tu oportunidad de negocio, que en unas semanas estarás mejor equipado para comenzar a vender tu producto, o que en un par de meses, cuando sepas los suficiente,  comenzarás a contactar, prospectar y hablar más de tu negocio. 

El secreto del éxito es simple: Haz algo… ¡Haz lo que sea, pero hazlo ya!

He aquí tres ideas que te ayudarán a tomar acción inmediata:

  1. Lo más importante es dar un primer paso. 

Si estás esperando a tener el plan perfecto para empezar tu negocio, es probable que tengas que esperar por siempre. Actuar con prontitud te ayuda a superar cualquier reto o dificultad sin importar lo difícil que parezca. La acción es la mejor cura contra el temor, las dudas, la inseguridad y todas las demás vacas que pueden llegar a matar tu negocio. Quien ha leído mi libro La vaca sabe que las vacas representan las excusas, pretextos, creencias o justificaciones que nos mantienen atados a una vida de mediocridad y nos impiden lograr nuestras metas. Identifica una o dos actividades en tu negocio que puedas comenzar a realizar ya mismo y llévalas a cabo en las próximas 48 horas. No las pospongas. Recuerda que lo que está en juego es el éxito de tu negocio.

¡Sé específico! ¿Cuántas veces a la semana compartirás tu oportunidad de negocio con otros? ¿Cuál será tu volumen de ventas este mes? ¿Cuántas personas te propones auspiciar en los próximos quince días? ¿Cuántos miembros de tu organización llevarás al próximo evento de capacitación? La clave es ponerle números a tus propósitos.

  1. No permitas que el perfeccionismo saboteé tu negocio. 

Evita caer víctima de la idea de que “si vale la pena hacer algo, es necesario hacerlo perfectamente bien, o lo mejor es no hacerlo”. Esta forma de pensar sabotea nuestro éxito ya que nos hace sentir que en este momento no estamos en posición de hacer las cosas tan bien como debiéramos; o nos hace creer que no nos será posible dedicarle a esta nueva actividad todo el tiempo que merece y que lo mejor es dejarla para después. De esa manera, por miedo a no tener la seguridad de ganar todas las batallas, optamos por no ganar ninguna. ¿Ves lo trágico de esta situación? Es una trampa que nos condena a la perpetua inactividad. 

Tú no tienes que saber cómo hacer algo a la perfección, ni contar con las condiciones óptimas, antes de empezar. Es más, la única forma de llegar a hacer algo bien es si asumes el riesgo de abordarlo cuando aún no lo haces tan bien. En otras palabras, si vale la pena hacer algo, es preferible empezar haciéndolo pobremente hasta que aprendas a hacerlo bien, pero comenzar ya mismo. 

  1. Comienza desde donde estás en este momento. 

No puedes empezar desde no estás. Hay personas que se torturan pensando lo fácil que sería para ellos empezar su negocio si vivieran en otro lugar, si tuvieran más facilidad hablando con la gente, si hubieran empezado antes, si conocieran más personas, o si fueran mejores para las ventas. Para ya ese saboteo mental y deja de menospreciar lo que tienes. ¡Estás donde estás! ¡Eres quien eres! Dondequiera que te encuentres, ese es el mejor punto de inicio y este es el mejor momento… Hoy, no ayer ni mañana… ¡Hoy!  

Tienes que empezar con las habilidades que tienes en este momento, con el tiempo que tienes y con las circunstancias que te rodean. Es con esos elementos, y no otros, con los que debes construir tu plan de acción. ¿No te parece que el plan que construyas sea suficientemente sólido? ¡No importa! Comienza de todas maneras con ese plan y después ya lo irás mejorando. Siempre he dicho que un plan pobre que ejecutes hoy es mucho mejor y logra mucho más que un plan extraordinario que jamás lleves a la práctica. 

Ten presente que si quieres que tu red crezca y tu negocio prospere, tienes que hacer algo… Hacer lo que sea, pero hacerlo ya. 

 

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