La trampa del escritor perfeccionista

“Yo soy así, me exijo mucho”, “No quiero mostrar lo que estoy escribiendo hasta que no esté perfecto”, “No he empezado a escribir porque siento que aún tengo mucho que aprender”, “No acepto nada menos que el 100% de mí mismo”, “Si no creo que va a quedar perfecto, prefiero no hacerlo”, “No he publicado mi libro porque aún no estoy totalmente satisfecho con lo que he escrito”. ¿Has escuchado alguna de estas frases? Todas ellas parecieran estar hablando de una gran virtud, de un compromiso con un alto nivel de calidad y excelencia, de tener criterio y exigirnos siempre el máximo. ¿Y acaso no está bien eso? ¿No hemos escuchado desde pequeños que el objetivo debe ser tratar de ser perfectos en todo lo que hacemos? ¿Qué no debemos contentarnos con menos que el 100% en todo?

A esta actitud yo la llamo el “síndrome de Mis Universo”.  Has visto que cuando le preguntan a cualquiera de las participantes en el concurso de Mis Universo cuál es su peor defecto, la respuesta casi siempre es la misma: “soy demasiado perfeccionista… Me exijo mucho…”, como queriendo indicar que su peor defecto es lo que para el resto del mundo parece ser más bien una virtud. 

Y es que, por algún motivo, hemos elevado el perfeccionismo al nivel de virtud, de cualidad extraordinaria. Y puede ser así, pero solo hasta cierto punto. Pero si sobrepasa dicho límite, el perfeccionismo empieza a convertirse en un estorbo. No te deja avanzar, frena tu productividad y creatividad, hace que tus proyectos se retracen innecesariamente o nunca vean la luz.

 

Orígenes de la enfermiza actitud perfeccionista

La editora Esther Tusquets cuenta que cuando Mario Vargas Llosa, le envió el manuscrito de su novela Los Cachorros, lo acompañó de una nota que decía. “A pesar de toda mi buena voluntad, y de mi empeño, este texto no acababa nunca de salir. No puedes imaginarte el número de veces que lo he rehecho y cada vez su lectura me defrauda…”. De hecho, Vargas Llosa se disculpa por lo que él llama su “perfeccionismo enfermizo”. Y era cierto. Incluso cuando se publicó la novela, y la editorial le informó al autor que se estaba vendiendo muy bien y pronto sacarían una segunda edición, él cuenta que comenzó a leer nuevamente el texto, y que su lectura lo había decepcionado, al punto de que había encontrado varias modificaciones que hacerle, pero por temor a meterse en honduras, prefirió dejarlo tal como estaba.

Sin duda, cualquier trabajo, proyecto, texto o libro es susceptible de mejorar. Pero en algún momento debemos tomar la decisión de pasar a la siguiente etapa: publicar.

La trampa del perfeccionismo consiste en creer que o somos perfectos o nuestro trabajo no vale nada. Es la obsesión con los detalles. Es creer que una lectura más del texto revelará fallas que las cien lecturas anteriores pasaron por alto.

Pero es importante aceptar que escribimos desde dónde nos encontramos en el momento en que estamos escribiendo el texto que tenemos en frente. Y en la medida en que aprendemos a escribir mejor, descubrimos nuevas técnicas literarias, encontramos y consolidamos nuestra voz narrativa y nuestro estilo, nuestra escritura cambia. Pero todo es un proceso, si esperas a que todo esto ocurra antes de empezar a escribir, lo más probable es que jamás termines tu primer libro. Porque la realidad es que el escrito aprende a escribir escribiendo.

¿Y es que acaso las imperfecciones no son, en cierto sentido, decisiones de autor? Muchos autores han trasgredido las normas gramaticales a propósito. Yo creo que muchas de esas pequeñas imperfecciones que a veces nos molestan son las que humanizan el texto, las que le dan autenticidad, las que lo hacen único, original… Nuestro.

Sin embargo, el escritor perfeccionista que se angustia con cada punto y cada coma, que desperdicia gran cantidad de tiempo y energía en detalles irrelevantes, que nunca parece encontrar el adjetivo perfecto, y que se obsesiona con borrar o remediar todo aquello que percibe como una falla o una fisura, no se da cuenta que al hacer esto está escondiendo aquello que lo hace único. Y lo peor es que, con frecuencia, a pesar de las múltiples correcciones y revisiones que hace de sus textos nunca está del todo satisfechos con el resultado final.

La trampa del perfeccionismo no consiste en fijarse unos estándares elevados sino imponerse estándares inalcanzables. Esforzarse por escribir con excelencia, ser meticuloso y querer hacer las cosas bien son siempre actitudes saludables; no hay nada de malo en ellas.  El problema con los perfeccionistas es que creen que cometer errores es inaceptable y que cualquier cosa que se haga debe estar libre de faltas.

No estoy sugiriendo que debamos contentarnos con escribir pobremente ni aceptar textos mediocres, pero tampoco debemos sucumbir al perfeccionismo para el que jamás un texto estará lo suficientemente bien, que no te permite avanzar; que te condena a quedarte atascado en los detalles y hace que pierdas de vista el todo.

 

¿Cual es la solución?

Debemos empezar por entender que pese a que querer dar siempre el 100% en todo lo que hacemos es admirable, la verdad es que en la mayoría de los casos, nuestro mejor esfuerzo suele ser suficiente. Contrario a lo que muchos puedan pensar, no siempre se requiere hacer algo perfectamente para lograr los objetivos y triunfar en la vida. De hecho, cada día miles de personas dan menos del 100% y aún así alcanzan sus metas.

Piensa que sucedería si creyeras que antes de empezar a escribir tu libro debes saber cómo escribir perfectamente; o si antes de empezar tu carrera como conferencista más vale que seas perfecto en el escenario. ¡Absurdo! Así nunca empezarías.

¿Qué puedes hacer para deshacerte de esta actitud perfeccionista que no te deja avanzar con la escritura de tu texto?

En su libro El camino del artista, la escritora Julia Cameron comparte una cita de Paul Gardner, escritor y crítico literario que nos muestra una posible manera de eliminar el perfeccionismo. “Un pintura nunca está acabada. Sencillamente paramos en algún lugar interesante. Un libro jamás está terminado, pero llegado un cierto punto dejas de escribir y pasas al siguiente proyecto. Una película nunca está perfectamente concluida, pero en algún momento decides dejarla como está y dices ya. Es un aspecto normal de la creatividad: parar en algún momento. Sabiendo que hicimos lo mejor posible con lo que teníamos en ese instante”.

¿Te gustaría recibir otros artículos como este?

Al suscribirte aceptas nuestras politicas de privacidad y tratamiento de datos
Leer más

14 Responses

  1. “¿Cual es la solución?”, parar y ya.; Gabriel Garcia Marquez dijo: “escribir es magico” y cuando yo empece a leerle, quede pegado, me transporta. Me atrae mucho ese genero literario que El creo: el Realismo Magico, guauu y leyendo al Dr. Camilo Cruz, me surge una pregunta: Sera que si paro mi intencion de crear un genero queda a medias? No se. Voy a parar ya. es mas dejo de escribir en este momen……

  2. Dr. Cruz: volví a leer su articulo y el mio: acabo de descubrir una vaca, pero con cara de Mino-tauro: Que grande, no pues, resulta que estoy esperando crear un genero literario que solo yo conozco, jajajajajajaj, de los mismos productores de “yo era famoso, solo que nadie lo sabia”. tremenda vaca

  3. Nos convendría dar inicio a nuestros proyectos y en el camino especializarnos e ir modificando hasta lograr el perfeccionismo en nuestros objetivos para lograr lo anhelado.

  4. He escrito cinco obras para un teatro de 400 títeres, cuyos personajes diseñó mi hermano, en las que creamos dialogos intergeneracionales. En cada obra está la visión y versión de cuatro generaciones frente a un determinado problema. Al leer su artículo reflexiono y me pregunto: por qué no he compilado las obras en un libro y me lanzó a escribir otras aprovechando el recojimiento que me brinda esta cuarentena. Y me di cuenta que no lo había hecho por miedo al éxito o aalgún tipo de prejuicios por no haberlo hecho mientras era más jóven .
    Entonces me di cuenta que me he estado descalificando a mi misma . Escuchandole y leyéndole a usted, he entendido que no puedo seguir dejando que se vaya mi eros creativo, a los 50 años, sin pena ni gloria… Que es tiempo de encender los motores y decirle adiós al bajo perfil en mi vida.
    Muchas gracias por salpicarme de luz y encantada en saludarle.

  5. Excelente .Dr.. Camilo Cruz, yo pienso que el perfeccionamiento es infinito y buscarlo seria perder todo el tiempo y no encontrarlo, ya que si para unos les parece perfecto para otros no, quiero solo explicar que no debemos perder el tiempo en buscar perfeccionar algo que ya esta dicho a la manera espontanea como debe ser y como nos conduce a explicarlo de acuerdo a nuestras experiencias, lógicamente la forma gramatical y de los errores de redacción hay que estar bien versados y preparados. lo principal seria redactar nuestras ideas con las palabras sencillas que dirijan nuestro mensaje y llegue con claridad. yo estoy escribiendo un libro sencillo dando mis primeros pasos y lo importante es transmitir las ideas porque el perfeccionamiento va mas allá. de un simple escribir a un buen entender y transmitir. Saludos hermano , nos vemos en la cumbre del éxito .E..C..

  6. Excelente analogía Dr. Cruz.

    Me pareció fantástica la nota, ya que en la realidad no solamente se aplica a escribir un libro, sino también se aplica al momento que queremos escribir el libro de nuestra propia vida, muchas veces nos vemos frenados por los que la gente dirá o por lo que pensará, sin darnos cuenta nunca iniciamos un proyecto que tengamos por pensar que aun no estamos listos y que quizás no nos saldrá como esperamos y que al final vamos a fracasar.
    Éxitos saludos a la distancia.

    Atte
    Angel Zelaya

  7. Estimo que, sobre la base de lo leído, la única forma de escribir algo es comenzando, porque, de lo contrario, nunca lo haremos. Realmente las ideas están en nuestra mente “revoloteando” y solo es de sentarnos y aterrizar esas ideas y si nos surgen dudas, entonces , investigar al respecto, solventar las dudas y continuar escribiendo., ubicándonos, paradójicamente, , como lectores y no como escritores.

  8. Quiere que le haga un comentario y con todo respeto por su tiempo y dedicación; esta diciendo lo mismo en un solo punto como un caracol, es mejor que sea corto y diga otras cosas adicionales al perfecionismo, por ejemplo a donde lo lleva esto. *Debemos empezar por entender que pese a que querer dar siempre el 100%*, sugiero que revise la construcción de esta frase, considero que simplemente diga que pese a querer dar el 100%, eso es suficiente, disculpe mis comentarios, pero siento que debe hacer estas acotaciones.

    Pilar Patiño

  9. Tengo 51 años estoy en Venezuela y me he quedado si. Dinero quiero comenzar nuevamente y no sé cómo hacerlo mi pareja se quedo con. Lo que podíamos trabajar yo la de las ideas lo enseñe a trabajar y ahora por pro lema me ha dejado sin nada

  10. Pienso que la única manera de encontrar “perfección” es equivocándose, los errores nos enseñan grandes cosas incluso poder reescribir la misma historia o texto etc. etc etc con las expresiones y/o narrativas que, para el autor carecía de perfección y luego le dará satisfacción y sentimiento de casi perfección.
    Creo que la perfección está en el receptor, no tanto en el emisor, si la escritura tiene la capacidad de tocar el alma del lector, pues entonces está perfecta!.

  11. Saludos Dr Camilo.

    Interesante articulo. Es fascinante leer sus escritos. Porque siempre toca algo que tiene que ver con una. Me siento agradecida de todo el conocimiento adquirido a través de usted; sobre todo por esta particular situación que hay en mi país. En mi zona el Internet es muy intermitente., pero estoy segura que mi Emprendimiento saldrá adelante. Gracias Gracias.

  12. Excelentes herramientas ofrece a través de este medio, solo quisiera saber si todo esa enseñanza que está haciendo es gratis.?

  13. Cómo llegar a este punto ? Cual es el primer paso? Lo pienso y lo pienso le doy vueltas a mi cabeza y nunca doy el primer paso, es mi sueño más grande y ando en busca de cómo hacerlo.

  14. Saludos Dr Camilo.
    Exigir excelencia en algo que no se hace o se quiere hacer pero no sé empieza es una gran vaca.. Al leer su escrito recuerdo un decir de mi entorno” manos a la obra” considero que escribir es un arte, esencia con sello personal.. Por lo tanto a escribir y expresar nuestro mundo al mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.