Metas borrosas producen resultados borrosos

Metas borrosas producen resultados borrosos

Quien no tiene metas claras, nunca sabe a ciencia cierta si está caminando en la dirección correcta. Ambrose Bierce escribía que el verdadero fanatismo consiste en redoblar nuestro esfuerzo una vez hemos olvidado hacia dónde vamos. Ten cuidado de no estar haciendo lo mismo; de no convertirte en alguien que no sabe para dónde va, y al sentirse perdido, aumenta la velocidad queriendo así encontrar nuevamente el camino.

Es imposible perseguir con decisión y entusiasmo una meta que no podemos ver. Los grandes triunfadores son conscientes de la importancia de saber con certeza lo que es verdaderamente importante en sus vidas, de mantener una imagen clara de sus metas y de revisarla constantemente para asegurarse que sus acciones están guiadas por esta visión.

Imagínate a dos obreros que se encuentran trabajando frente a una iglesia en construcción. Ellos están zarandeando arena. “Zarandear arena” es simplemente cernir o colar la arena para separarla de la piedra, y dejar así, sólo la arena fina antes de ser mezclarla con el cemento.

Cuando le preguntas a uno de ellos qué está haciendo, con voz afligida responde: “Aquí, zarandeando arena todo el día; de ocho de la mañana a cinco de la tarde zarandeo arena; cinco días a la semana me dedico a la misma tarea de zarandear arena. Ya llevo seis meses en esto, día tras día, zarandeando arena”.

Sin embargo, cuando le haces la misma pregunta al otro trabajador, que se encuentra realizando exactamente el mismo oficio, él responde: “Soy parte de un equipo que está construyendo una hermosa catedral”. ¡Qué diferencia!

¿Dónde crees que radica la diferencia entre estas dos personas? Sin duda, uno de ellos sabe por qué está haciendo lo que está haciendo. Él tiene una visión clara de su meta, de su objetivo, del porqué de su trabajo, mientras que el otro no. Los dos pueden estar realizando la misma actividad, pero la actitud, trabajo y estado de ánimo de cada uno de ellos no están determinados por la labor que están ejecutando, sino por la claridad con que cada uno puede ver la meta en la cual trabaja. Es muy difícil ser una persona decidida y actuar de manera enfocada si no sabes cuál es la meta que persigues.

Infortunadamente, menos de un 3% de la gente se toma el tiempo para dar este paso. Sólo este pequeño porcentaje identifica los propósitos realmente importantes, escribe sus metas, les asigna una fecha específica para su logro, desarrolla un plan de acción y lo lee y examina con regularidad.
¿Cómo evitar que tus metas se queden en ideas borrosas? He aquí cuatro pasos que te permitirán lograrlo y te pondrán nuevamente en control de tu vida:

1. Haz una lista de tus sueños, metas y aspiraciones en términos claros y específicos, teniendo presente las diferentes áreas de tu vida. Recuerda que el secreto para lograr una existencia plena está en mantener un balance entre las diferentes facetas de tu vida. Si no sabes por dónde empezar, los capítulos cuatro y cinco te ayudarán a desarrollar esta lista.

2. Establece un orden de prioridad entre tus metas de acuerdo con la trascendencia que cada una de ellas tenga para ti, ya que no toda meta goza de la misma importancia. Pregúntate: ¿Si sólo pudiese lograr una de todas las metas que he escrito, cuál escogería? Esa es tu meta más importante. Ahora busca la número dos y así sucesivamente.

3. Asígnales una fecha concreta para su logro. El periodo de tiempo que establezcas para alcanzar una meta debe ser tal que exija un esfuerzo superior, que demande el máximo de tu potencial, teniendo en cuenta los nuevos hábitos o habilidades que deberás adquirir. La presencia de una fecha específica te ayudará a identificar los objetivos a corto y mediano plazo que puedan ayudarte a alcanzar cada una de tus metas a largo plazo. Recuerda que todo gran viaje comienza con un primer paso.

4. Identifica el “porqué” y el “cómo” de cada una de tus metas. El primero se refiere a las razones que te motivan a lograr dicha meta; el segundo tiene que ver con la forma de lograrla. Este es quizás el paso más importante, ya que muchas veces, en nuestro afán por comenzar, tendemos a preocupamos más de la cuenta por aprender cómo hacer algo, antes de determinar por qué dicha acción es importante.

Sócrates consideraba de enorme importancia el cuestionarnos sobre las razones que nos motivan a querer alcanzar ciertas metas. Es indudable que si deseamos incrementar nuestra productividad personal debemos entender que a menos que sepamos el porqué de nuestras acciones, el cómo tiene poca importancia. Después de todo, de qué sirve aprender cómo hacer algo, si no existe una razón para hacerlo.

Nuestro éxito depende más de tener un porqué que de saber cómo. El cómo siempre se puede aprender. De hecho, con frecuencia encontramos que los que sólo saben cómo, siempre terminan trabajando para los que saben por qué. El porqué te provee la pasión y la energía para enfrentar cualquier situación, por difícil que pueda parecer. Los seres humanos somos capaces de soportar casi cualquier dificultad si sabemos la razón de ser de nuestro esfuerzo.

¿Por qué deseas lograr los sueños que persigues? ¿Qué te mueve a querer alcanzar tus metas? ¿Qué te ha llevado a imponerte un patrón de conducta y vivir de acuerdo con dicho patrón? A esto me refiero cuando hablo de encontrar tu porqué.

Mientras que los sueños, metas y deseos nos proveen la dirección y la motivación inicial para empezar el viaje, la determinación y convicción necesarias para sobreponernos a los obstáculos que seguramente encontraremos a lo largo del camino vienen de saber por qué estos seños y metas son importantes para nosotros.

Ninguna meta se hará realidad si antes no ha despertado en ti una profunda pasión por su realización. Nunca he escuchado una historia de éxito de alguien que no estaba “seguro” si quería triunfar, o no le entusiasmaba la idea de lograr sus metas. Por el contrario, todas las historias de éxito tienen algo en común: sus protagonistas poseían un enorme entusiasmo y una gran pasión por sus sueños.

Si los sueños y metas que identificaste en el primer paso no te entusiasman a más no poder, si no te hacen vibrar de solo pensar en ellos, es porque, o no son realmente las metas que deberías estar persiguiendo, o no has tomado el tiempo suficiente para determinar qué las hace tan especiales.

Así que hoy quiero pedirte que tomes el tiempo necesario para identificar tu porqué. Los sueños, las metas y las estrategias son importantes. Pero sin un porqué claramente definido, todas ellas no pasan de ser palabras sin vida, decisiones sin el factor “emoción” que las impregne de entusiasmo y pasión.

Cuando hayas dado los cuatro pasos presentados en aquí, tendrás en tus manos una herramienta de un valor incalculable, una lista de tus metas claramente definidas y en orden de prioridad, acompañadas de un plan de acción específico para hacerlas realidad. Este solo hecho te dará un poder sorprendente. Habrás pasado a formar parte de un pequeño porcentaje de triunfadores que sabe hacia dónde va y cómo llegar allí. Lo único que necesitas hacer ahora es seleccionar tu meta de mayor prioridad y dar el primer paso hacia su realización ahora mismo.

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